Si en la época de San Valentín estás sin pareja, puede ser un buen momento para encontrarla y conocer al amor de tu vida
ncontrar el amor de nuestra vida es una de nuestras principales aspiraciones. Quizá figure entre los propósitos para el año que acaba de comenzar, algunos de los cuales vamos dejando de lado a medida que pasan las semanas y nuestras ganas de cambiar.
Pero encontrar la “media naranja” es un objetivo de vigencia permanente para los solteros sin pareja, porque quizá sea el más fundamental de los tres componentes del terceto de aspiraciones universales de “salud, dinero y amor”, sin el cual los otros dos, pierden su brillo e incluso su sentido.
ener amor, sobre todo, mucho amor; encontrar una persona con quien compartir momentos inolvidables, con perspectivas a largo plazo, más allá de un romance ocasional, es una prioridad de los jóvenes que, en lugar de debilitarse a raíz de la pandemia, se ha reforzado con las circunstancias actuales, según un estudio de la app de citas española AdoptaUnTio (AUT).
Al menos tres de cada cuatro jóvenes quieren, más que nunca, encontrar a su pareja ideal, superando a los típicos planes de viajar más, aprender un idioma o apuntarse al gimnasio, según la encuesta de esta plataforma (www.AdoptaUnTío.es) con más de 27 millones de usuarios en todo el mundo y con mujeres y hombres en números similares.
La encuesta se efectuó en España entre mil 800 mayores de 18 años a través de los canales sociales de la plataforma, aunque sus resultados probablemente podrían extrapolarse con algunas variaciones de porcentajes a muchos otros países, especialmente ahora, tras muchos meses de limitaciones sociales.
Esto ha dado lugar entre los jóvenes a una estrategia mixta de búsqueda de pareja que implica tener contacto en línea para luego pasar a los encuentros presenciales “con precaución, por supuesto”, señala esta experta.
«Para esta estrategia muchos jóvenes recurren a un enfoque anticonvencional y algo transgresor como el de AUT en el que se invierten los roles tradicionales de la seducción, siendo las chicas las que tienen el poder de decidir qué ‘tíos’ (‘hombres’, en el ámbito coloquial) pueden contactar con ellas o no», según Solé.
