enero 14, 2026
NoticiaSOM

PELIGROSA REACCIÓN QUÍMICA SI LA LAVA DEL VOLCÁN DE LA PALMA LLEGA AL OCÉANO

Tras la erupción el domingo del volcán Cumbre Vieja en la isla de La Palma, en las Islas Canarias (España), que destruyó más de un centenar de viviendas y forzó la evacuación de miles de personas, la preocupación de las autoridades se centra ahora en la llegada de la lava volcánica al mar.

Para proteger a la población, las autoridades han intensificado el dispositivo de Protección Civil y se amplió el perímetro de exclusión en la costa para evitar que la gente se acerque a la zona.

La razón principal por la que se monitorea de cerca el arribo del magma al océano es por la reacción química se genera cuando este entra en contacto con el agua salada, y que «puede generar explosiones y emisión de gases nocivos», según señalan las autoridades del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca).

«Cuando el magma toca el mar, se van a formar unas grandes columnas de vapor de agua porque gran parte del agua del mar se va a vaporizar. Eso se debe al gran contraste térmico que hay entre ambos: la colada tiene una temperatura de más de 900°C, mientras que el agua tiene unos 23°C», le explica a BBC Mundo José Mangas profesor de geología de Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

«Pero como el agua tiene cloruros, sulfatos, carbonatos, fluor y iodo (entre otras cosas), se van a volatilizar también gases tóxicos», dice el académico.

Estos gases pueden provocar irritación en la piel, los ojos y las vías respiratorias.

Son gases que dejan temporalmente un olor desagradable en las zonas más cercanas.

Por otro lado, cuando la colada se enfría rápidamente por el contacto con el agua, «la lava se fractura, y eso puede producir la eyección de proyectiles balísticos a relativamente corta distancia, y la liberación de gases (tóxicos) que la lava tiene atrapados en su interior», le dice a BBC Mundo Héctor Lamolda Ordóñez, Ingeniero Geógrafo del Instituto Geográfico Nacional y Profesor de la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid.

Los gases que se generan en estos dos procesos son empujados por los vientos hacia el mar, en las condiciones meteorológicas actuales, dice Lamolda, que añade que aunque las condiciones cambien, se dispersarían en el aire en poco tiempo.

Ambos científicos coinciden en que la delimitación de un perímetro cercano a la zona afectada es suficiente para controlar el peligro.

«Los gases tóxicos liberados en la atmósfera abierta, en un espacio obviamente restringido, acotado y delimitado, no deberían entrañar mayor peligro, ya que no debería haber nadie alrededor cuando eso suceda», añade Lamolda.

Este sitio usa cookies. aceptar Lee más